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Introducción

Theo Paredes Yépez

Perú, en estos últimos tiempos ha ido adquiriendo mucha atención y prestigio en diversos campos, el histórico, arqueológico, biodiverso o económico; todo ello debido a su condición privilegiada de estar entre los 12 países de mayor biodiversidad del mundo con bastas reservas naturales, entre ellas contar con una variedad de plantas medicinales que superan posiblemente las 4,000 variedades.

También llama mucho la atención, la diversidad de grupos humanos que poblaron estas tierras, cuya presencia se remonta a más de 12,000 años de asentamientos humanos de cazadores, recolectores, como lo demuestran restos hallados en las grutas de Lauricocha, Piquimachay, y Toquepala, halladas por arqueólogos.

Muestras que prueban un largo proceso evolutivo bío-social hasta los inicios del siglo XVI, momento expansivo en que llegaron los europeos, que culminaron con la toma y eliminación del Tawantinsuyo, el más grande Imperio o civilización de América del sur o Imperio de los Incas como lo conocemos desde entonces.

Pobladores, que se asentaron en diversas zonas de este territorio y que hoy los conocemos como Tallancas, Nazcas, Chimues, Huaris, Collas, Putinas, Ashanicas, Mascos e Incas, entre otros, habiendo desarrollado tecnología propia y más de 150 productos domesticados para el consumo de seres humanos.

Particularmente creo que esta movilidad y establecimiento de tan variados grupos, se debe principalmente a las condiciones geográficas de este territorio que lo hacía propicio para sobrevivir y cambiar su condición de cazadores, recolectores a pueblos sedentarios, establecidos que se desarrollaron que hoy lo conocemos como culturas pre hispánicas.

Un territorio tan amplio como es sud América y particularmente Perú, donde 84 de las 117 zonas de vida que existen en el mundo se hallan, creó el medio ideal para el asentamiento estable y evolución, a diversos modos de adaptación a una naturaleza sui generis en la cual aprendieron a vivir con ella y de ella.

Se podría afirmar que el clima variado y benéfico fue el factor determinante que permitió el desarrollo de una agricultura estable, y propició la gran variedad y diversidad de fauna y flora, dentro de la cual particularmente en la flora se desarrollaron especies de plantas con propiedades medicinales experimentadas por estos pobladores, tanto para su alimentación como para curar diversidad de patologías que debieron confrontar sin duda, a lo largo de su proceso evolutivo.

Esta variedad ecológica y la no inclemencia en el clima definió este largo proceso evolutivo de adaptación, ya que a diferencia de otras latitudes, no estaba sometido a cambios drásticos; es decir inviernos de temperaturas extremas y prolongadas con u otros fenómenos naturales, como huracanes, tornados, que obligaban tanto a animales como a seres humanos a una trashumancia continua, permitiendo un asentamiento de periodos más largos en una determinada zona dándoles mayor tiempo de ocio y desarrollo a su creatividad cultural desde la invención de herramientas para diversos usos, como armas e instrumentos de labranza junto a soluciones arquitectónicas diferentes, observación de plantas y sus cualidades y usos curativos.

Sabemos que todas las culturas del mundo en sus inicios, desarrollaron su propia forma de sobrevivir y curarse en una simbiosis mágico religiosa que hoy llamaríamos psicosomática, donde muchas de estas plantas tenían prioridad para estos fines, como se ha podido ver a lo largo del proceso histórico, que han dejado evidencias de sus usos, prácticas y continuidad particularmente en zonas rurales.

Es obvio, que estos resultados terapéuticos estaban sujetos al conocimiento de aquellas personas que preparaban sus medicinas para usos y rituales mágicos, destacando entre ellas las plantas enteógenas que conectaban al individuo con el mundo divino, es decir psicoactivo, al cual nuevamente y desde otras perspectivas estamos retornando, donde Perú aun es un campo amplio para la exploración e investigación

Es dentro de esta gran variedad ecológica y cultural descrita que el año 2018, el distinguido profesor y amigo Dr. Jeff McCormack Filósofo Etno Botánico, con curiosidad y conocimiento científico decide realizar un estudio etno botánico en uno de estos encantadores valles interandinos, específicamente en la región denominada San Pedro de Cachora del Dpto. de Apurimac, en los andes peruanos; donde se da un contraste marcado en su geografía que varía en términos climáticos desde una altitud de 4,500 a 2,000 mts., sobre el nivel del mar.

Diferencia altitudinal que permite y crea una gran variedad de flora y fauna y que aun sostiene asentamientos humanos autodenominados hoy como "Comunidades Campesinas" contando entre ellas las de Ttastapoyoncco, Queshuapampa, Huillcayoc, Asil, que desarrollaron creencias, modos y manejo de características propias y uso de su medio ambiente.

Jeff con gran sensibilidad y como Etno botánico entendió e investigó este vínculo hombre naturaleza más allá de buscar simplemente componentes bioquímicos en el uso de estas plantas medicinales, hallando esa vinculación hombre naturaleza, tan fuertemente conservada en sus pobladores.

Así con minuciosidad de investigador de laboratorio, el profesor Jeff McCormack se dedicó a recopilar información oral y muestras diversas de plantas existentes en estos variados pisos ecológicos, clasificándolas en su rango botánico, pero y sobre todo rescatando información de cualidades y propiedades curativas a través de los usos y formas de aplicación descritas por sus diversos entrevistados valiéndose de la información oral, que hoy nos presenta y comparte de manera clara en este su libro.

En mi condición de acompañante de campo, fue para mí un honor y un reencuentro con la naturaleza y el aprendizaje, al haber compartido parte de este proceso de investigación, que estoy seguro no sólo aporta conocimiento y riqueza de lo natural y cultural de esta zona para cualquier estudioso de estos temas, sino también como un rescate y valioso regalo a todos los pobladores de esta región andina y sus nuevas generaciones, quienes sabrán reconocer y apreciar la inmensa riqueza natural y cultural guardada en su conocimiento tradicional aun vigente y poco difundido.

También hago propicia esta oportunidad para expresar nuestro agradecimiento a la Sra. Marieta Romero Alvarez, conocedora y practicante de herbolaria y medicina tradicional quien en su condición bilingüe pudo servir como recopiladora de información y traductora para la presente investigación.

Extendemos este agradecimiento a la Sra. Sofía Castañeda Medina nativa de la comunidad quien, con conocimiento y profesionalidad apoyo a la elaboración y recopilación de datos para el presente trabajo.

Cachora, Peru
20 de enero del 2023
Theo Paredes Yépez